Brasil, Legalidad vs Legitimidad

Legitimidad vs legalidad.

 

La Pelea.

El enfrentamiento en Brasil entre poderes no es diferente al producido en otros tiempos y lugares del planeta, pero es el que está de moda: Lula y el juez Sergio Moro. Otras situaciones bien distintas son las de las dictaduras, como es el caso de Venezuela.

Al igual que cuando hablamos de “los mercados” nos referimos a personas que controlan las cotizaciones en la bolsa, los poderes en Brasil también tienen nombre propio. Cierto poder económico y judicial actual, con supuestos héroes justicieros, actúan para corregir los errores del sistema, una vez que éste ha dejado de favorecerles.

 

La Corrupción está Mal.

La corrupción es el factor que más desigualdad crea en el mundo, más brecha social produce en una comunidad, peores valores éticos traslada al desarrollo humano y sobre todo es el factor con mayor poder para evaporar un futuro mejor. Brasil ha tenido años de mucho crecimiento y poco control.

La corrupción del gigante empresarial público PETROBRAS ha dejado conmocionado a Brasil. Factura anualmente más de R$ 304 mil millones y produce más de 2,5 millones de barriles de crudo por día. Es una empresa con la que todos los actores económicos nacionales y mundiales se han relacionado. 

El Equilibrio.

La balanza del equilibrio internacional cuenta con cuatro grandes actores: Estados Unidos, la Unión Europea, China y los BRICS; produciéndose continuamente cambios en la configuración del ranking de influencia. EEUU se mantiene normalmente en la primera posición debido a su poder tecnológico, de armamento y a su capacidad de consumo interno. China, con sus connotaciones políticas y sociales, siempre a la espera de poder conocer una verdadera auditoría de su economía, se configura como el gigante, la fábrica del mundo y con capacidad de sostener o hacer tambalear las finanzas mundiales. Los BRICS, dependiendo del precio de las materias primas y de las cotizaciones del petróleo, tienen la capacidad de hacer equilibrar la balanza hacia un lado u otro del eje. Y Europa, con su potencial tecnológico alemán a la cabeza, está buscando su transformación interna que le haga ser competitiva en el sistema global. Sin duda  el comportamiento de Brasil y Petrobras afecta a este equilibrio geopolítico mundial.

Lula y el Crecimiento.

Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder en Enero de 2003 con una renta per capita de 2.373€ y un año después de abandonar la presidencia de Brasil (2010) el país tenía una renta de 9.522€. Lula hizo crecer la capacidad adquisitiva media de sus ciudadanos casi un 250%. Hay que tener en cuenta que un lujoso apartamento en São Paulo puede estar separado de una humilde chabola por una alambrada y un vigilante armado. Las políticas de Lula gozaron de admiración en todas las escuelas de negocios, partidos políticos, movimientos ciudadanos, y comentaristas periodísticos del globo. Más de 40 millones de personas pasaron a tener derecho a la propiedad de una casa, a existir en las estadísticas, votar, a educarse, y por lo tanto a tener esperanza de futuro. Pero lo más importante en esta historia es que pudieron votar y mantener el PT (Partido de los Trabajadores) en el Poder.

Después de que el PIB de Brasil creciese desde los 494 mil millones de euros en 2003 hasta el 1,76 Billones de Euros en 2014, el PIB estimado del 2015 ha caído un 3,8%. Es el peor resultado en 25 años, cuando el presidente Fernando Collor de Mello ordenó la confiscación de los ahorros.  

En la última década los programas de Bolsa Familia, el programa habitacional “Minha Casa, Minha Vida” (considerado por la ONU un ejemplo para el Mundo), la construcción de cientos y cientos de hospitales y aeródromos, la creación de una industria naviera al servicio de Petrobras, etc., así como el liderazgo creciente del PT en todo Brasil y la incontestable influencia en las relaciones multilaterales de Lula, llevó a Brasil a ser considerado un futuro actor principal mundial. Incluso la Ciudad de São Paulo fue considerada la Ciudad del Siglo XXI por su capacidad de atracción de dinero, talento, personas y empresas.

Hoy en Brasil, el euro se cambia por 4,08 reales, casi el doble que a principios del 2011, tienen una tasa de inflación del 10%, su llamada tasa Selic (algo parecido al precio del dinero) es del 12,75% anual y su PIB ha caído casi un 4%. ¿Nos imaginamos una situación parecida en Europa? Quizás a más de uno se le ocurriría asaltar nuestro fragmentado parlamento español e increpara un acuerdo de gobierno de facto.

¿Qué pasa ahora en Brasil? 

Un juez quiere meter al "corrupto" de Lula en la cárcel y la Presidenta Dilma Rousseff lo ha investido ministro para que solo los jueces del tribual federal puedan juzgarlo. ¿Seguro que solo pasa ésto?

@MoisesNain, en su libro “El Fin del Poder” describe muy bien la “Revolución del Más”. Brasil quiso  crecer, conquistar su lugar como actor principal mundial, su población quiso salir de la pobreza más profunda para convertirse en una falsa clase media, allí llamada “C”. Brasil creyó en un horizonte liderado por Lula. Los poderes económicos se hicieron más ricos que nunca, los analfabetos vieron como sus hijos iban a las escuelas, etc, y todo en 10 años. Ahora el País no tiene un objetivo claro, solamente superar las Olimpiadas  de 2016 y solucionar el enfrentamiento entre el poder judicial y gubernamental.

Alguien debe pagar el crack económico de Brasil, los que robaban ahora pueden robar menos, los que crecían legalmente también lo hacen menos. Los que han accedido a la vivienda y la educación quieren “Más”: quieren escuelas mejores, mejores hospitales, convertirse en una verdadera clase media y dejar de votar a un partido que defiende a los pobres, ellos no quieren seguir siendo pobres. 

El Liderazgo Justiciero.

El Juez Sergio Moro ha mandado grabar las conversaciones entre Dilma y Lula, suponiendo que es un juez investido divinamente al que las reglas de la justicia no se le aplica, al igual que Lula y sus ministros creyeron que a ellos tampoco se les aplicaban las leyes.

Brasil lleva más de un año enfrentado en la calle entre los que creen que la legalidad debe destituir a un gobierno que creen corrupto (incluso saltándose la legalidad) y los que creen que la legitimidad obtenida en las urnas por Dilma para ser presidenta y la legitimidad del cambio producido en Brasil por Lula no deben ser juzgadas legalmente.

A los pocos días del Triunfo de Dilma (finales de 2014), Brasil se echa a la calle en protesta por los resultados. Los precios de las materias primas se caen por la reducción de la demanda China, y el aumento de la producción del petróleo en USA junto al descontrol en Oriente, la tasa de inflación se hace insoportable y los precios de servicios públicos siguen igual rumbo. Aquí empieza de verdad toda la pelea. Los que, desde dentro del País, creían que el candidato que apoyaban frente a Dilma iba a ganar las elecciones se dieron cuenta de que no podían recuperar su inversión y menos su posición, los que apoyaron el cambio desde fuera quizás creyeron que no iban a influir lo suficiente para evolucionar hacia una política de austeridad que hiciese que sus activos fuesen más rentables al retornar los beneficios, y los votantes (soberanos) que perdieron las elecciones se sumaron a la protesta junto a nuevos indignados. Los votantes se sumaron porque sí, pero sobre todo porque querían “Más”, y esto último no lo comprendió ni Dilma ni el PT, incluso no lo comprendieron antes de las elecciones. El PT no evolucionó, el liderazgo del País desapareció (al igual que en Europa), se estancaron económicamente y Brasil dejó de aceptar ciertas acciones corruptas permitidas en la etapa de crecimiento. Una parte de Brasil buscó en la justicia a su nuevo Liderazgo, saltándose la voluntad popular. Un año después Dilma se encuentra ante un proceso de Impeachment iniciado desde el poder judicial para ser destituida.

Esto, ¿A quién le afecta?

 

Si Lula pensaba liderar de nuevo Brasil a partir de 2018, ejercer de nuevo un liderazgo internacional de equilibrio de la balanza y seguir trasformando su continente a su forma, ahora hay quien sabe que esto será muy difícil y sus posiciones económicas y geopolíticas podrían tener un contrincante menos.

 

 ¿La situación judicial de Lula afecta solo a los Brasileños? 

¿Quizás algo parecido haya pasado en España o Europa?

 Nos vemos en www.3cs.es 

 

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